sábado, 5 de abril de 2014

Ritmos de los jovenes

¿Qué música escuchan los jóvenes?


   
 Acabo de regresar , de Atenas desde donde he retransmitido el Festival de Eurovisión. Los ganadores son un grupo de heavy llamado Lordi. ¡Por primera vez heavy en Eurovisión! y al parecer han conseguido movilizar el voto joven en toda Europa. ¡Estoy impresionada!

    Lordi llegó al festival rodeado de polémica porque, después de seleccionarlos, los finlandeses se arrepintieron y algunos escribieron en los foros renegando del grupo, sintiéndose avergonzados por la imagen que daban de su país. Por el contrario, la crítica gubernamental y religiosa que padecieron parece haber movilizado a sus seguidores y a los jóvenes europeos en general. Estos días se hablaba de que el voto a Lordi fue un voto de protesta y hasta un voto antisistema. ¿Eurovisión no sólo es un muestrario geopolítico de Europa a través de sus votaciones sino también un catalizador de los antiglobalización? No creo que la cosa llegue a tanto, ni mucho menos, pero sólo el hecho de pensarlo y publicarlo indica que la música sigue teniendo esa capacidad "transgresora" que ha tenido siempre.

    Me preguntan qué escuchan los jóvenes de ahora. De todo.
Dicen las encuestas que los jóvenes de hoy son más pasotas, pero hay un sector, cada vez más amplio, de rebeldes, contestatarios, solidarios e inconformistas. La música está ahí para todos, desde la más comercial a la más minoritaria. Desde luego la música sigue siendo un elemento importantísimo en sus vidas. Cuando se habla de la crisis de la música se habla en realidad de la crisis del negocio de la música, de lo mal que les va ahora a las compañías discográficas, pero se sigue consumiendo música tanto o más que antes aunque de otra forma. Basta con ir en metro a una hora punta para ver la cantidad de gente que lleva un mp3, miles de canciones para acompañarlos durante todo el día. Lo que pasa es que a las compañías, a la Sociedad de Autores y a las autoridades competentes sólo les interesa el dinero que genera la música y no quieren saber nada más.


    El top manta está superado para los jóvenes porque pueden bajarse las canciones por Internet, más cómodo, barato y, sobre todo, mejor calidad. Sin embargo, el hecho de que el negocio esté disminuyendo hace que se descuiden aspectos importantísimos. Hay leyes surrealistas. Pongo dos ejemplos:

    

1er ejemplo
: Ahora muchos chicos jóvenes tienen un grupo. A veces esos grupos aficionados no solo no cobran sino que pierden dinero por actuar en un local ya que se les exige pagar a la Sociedad General de Autores, aunque las canciones sean suyas y no estén dados de alta en la SGAE.

    2º ejemplo: Con todo el tema de la prohibición de vender alcohol a los menores de edad, no se puede entrar con menores en un local de conciertos en el que se consuman bebidas alcohólicas, o sea, todos, aunque vayan acompañados de sus padres. Mi hijo pequeño, de diez años, no puede ir a conciertos, aunque es un gran aficionado a la música, porque no le dejan entrar conmigo a las salas, ni siquiera a Festivales al aire libre. Es decir, hasta los 18 años no se puede escuchar música en directo a no ser en el colegio o en el Teatro Real.

    En nuestro país hay cierta tendencia a considerar que solo hace música el que estudia en el conservatorio y se dedica a la música clásica, y así nos va. Seguimos siendo unos incultos musicales de tomo y lomo.

    A pesar de todo ¿qué escuchan los jóvenes? Creo que hay un gran eclecticismo y un afán de escuchar cosas nuevas y desde luego hay un nuevo vehículo para encontrarlas: ni radio, ni revistas, ni discográficas. Internet se está convirtiendo en el nuevo gurú. El otro día me decían que las tres canciones del verano son el Opá, la canción de Laura y Paquito el Chocolatero. Las dos primeras se han hecho famosas en toda España a través de la red y son a cual más horrible, pero ahí están, la tercera, un pasodoble con 70 años a sus espaldas, es la música de un anuncio de televisión.

    Parece que como no utilizan los canales tradicionales, los jóvenes no se enteran, pero se enteran de todo y además desde más pequeños. Es impresionante ir a conciertos de grupos que yo creo desconocidos y ver que están llenos a reventar. Desde luego las cosas están cambiando y cuanto antes nos demos cuenta mejor.

    La música sigue siendo el lenguaje del alma, como decía Platón. Tal vez a algunos padres y profesores les gustaría que ese lenguaje fuera más clásico, más Mozart y menos hip-hop pero es que, a lo mejor Mozart fue el hip-hop del XVIII y no podemos vivir todo el tiempo en el pasado por muy bonito que fuera. Por supuesto ser un genio es difícil. Mozart le escribió a su mujer "Hoy, por puro aburrimiento, he compuesto un aria para La Flauta mágica". A la mayoría de los músicos aficionados les cuesta sangre, sudor y lágrimas componer una canción y nunca trascenderán el tiempo como Wolfgang Amadeus, pero lo intentan, y otros no lo intentan pero viven con la música en la oreja todo el día y eso es estupendo: ¿o no? 

LA MÚSICA QUE ME GUSTA


David Portos, 17 años
    Cuando me pregunto qué supone la música en mi vida lo simplifico de la siguiente manera: "Una forma de ver el mundo, sentir qué es lo que pasa en la vida y cómo me influye". Sin la música no podría vivir, no podría entender la vida y las cosas que me pasan.
    A mí me encanta la música rock, música con "dureza" y ritmos espectaculares. Es un estilo musical que critica los problemas del mundo y trata de buscar soluciones a conflictos que existen en la sociedad como el racismo, las guerras o ciertos asuntos sucios de organismos políticos. Me parece bien que haya gente que escuche todo tipo de música, pero, sí debo ser sincero, a mí el reg-gaeton y algunos estilos del pop no me gustan. Son puro consumismo, una máquina de editar álbumes sin sentido donde las letras de las canciones no dicen nada y se limitan a un estribillo absurdo que muchos tararean sin pensar si quiera lo que dice. Eso me parece mal, la gente qué no reflexiona sobre lo que escucha y "traga" con lo que le pongan con tal de que tenga cierto ritmo. A quien me lea le recomendaría que escuchase a:
Avril Lavigne, chica rebelde del pop y no una mera chica-almanaque como Britney Spears o Cristina Aguilera; el grupo Slipknot, fantástico su vestuario, el ritmo fuerte y frenético de su música os hará vibrar y, por último y sabiendo que lo que voy a decir a muchos no os gustará, Marilyn Manson, la letra de su música es auténtica filosofía, que no os confunda su imagen gore y de ultratumba.

Bárbara Frade, 19 años
    La música es un ingrediente importante en mi vida. Es lo que me llena, me anima y me motiva. Cuando pongo un CD de música folk, rock o gothik-rock, estoy a gusto, puedo expresar mi estado de ánimo y manifestar lo que siento en cada momento.
Me encanta este tipo de música porque utiliza el violín y los instrumentos de viento produciendo un sonido puro donde destacan las voces, especialmente las femeninas.
Sé que muchos jóvenes, amigos y amigas mías, escuchan reggaeton pero a mí no me gusta nada. Me parece un estilo vulgar y carente de sentimiento.
    En cuanto al hip-hop y el rap, reconozco su preocupación por el ritmo pero descuidan demasiado la melodía y, por eso, tampoco me identifico con este género.
    Os recomendaría escuchar a Belén Arjona, su música es fresca y la letra de sus canciones extraordinaria. Como curiosidad, os invito a escuchar a Sarah Brightman, cantante de ópera que acaba de sacar dos discos fantásticos con canciones pop.
Como grupo, Héroes del Silencio, lo mejor que ha visto España en el panorama musical.

Adrián Trapiello, 16 años
    La música es ese curioso termómetro anímico que me permite pasar de la euforia al llanto que, aún en los momentos más difíciles, es capaz de relajarme y evadirme de mis problemas.
Para mí la música es un modo de protesta y reivindicación social. Sirve para muchos fines: bien para levantar conciencia ante injusticias y abusos sociales bien para embobarnos con mensajes "baratos". Por eso la importancia de la música como medio para entender nuestra cultura y averiguar quiénes somos. Creo que esta "asignatura", análisis de la vida a través de la música, tendría que estudiarse en el colegio.

    
    Mi música favorita es el Rock, me encanta la música de los años 70. Chuck Berry, The Rolling Stone, Bob Dylan,... estos artistas no sólo dan un nuevo giro a la música sino que rompen moldes sociales. Sin embargo, estilos de música no evolucionados, como el creado por máquinas con ritmos repetitivos, no me gustan. El reggaeton, el tecno, el house,... me cuesta entenderlos como música y me sorprende que alguien compren un disco de reggaeton donde no existe creatividad musical y las letras de las canciones son auténticas barbaridades.
    Si tuviera que regalar un disco a quienes me están leyendo éste sería: Led Zeppelín, banda casi perfecta, es como una película de coral donde sus componentes se complementan de manera perfecta. Jimmy Page o Robert Plant también entrarían entre mis favoritos. Como bandas os recomendaría The Who, The Clash o Gun's and Roses.
Por último, en una estantería especial, Bob Dylan, escuchar "Like a Rolling Stone" es un auténtico placer terrenal.

David Parrado, 17 años
    Para liberar tensiones, relajarme y olvidarme de todo, para eso me sirve la música. Además, me vale para expresar mis sentimientos a otras personas que, con palabras, me resulta imposible.
    Me encanta el trash metal, death metal, ... todo lo relacionado con el heavy metal. La razón, es un estilo con mensaje, con intención, que pretende transmitir valores y que, a la vez, tepermite descargar adrenalina.
    Ahora bien, como buen oyente de música, y respetando este arte como creo que lo hago, considero que no se puede despreciar ningún estilo, simplemente es cuestión de seleccionar aquello que más va contigo, que más te llena. Lo que sí recomendaría es que la gente escuchase de todo un poco, por lo menos al principio, y luego eligiese con criterio no porque salga más en la tele o lo pongan en la discoteca o aparezca tal o cual cara bonita. A mí escuchar otros estilos musicales me ha servido para valorar mucho más el que me gusta y darme cuenta de que mi elección es acertada.
    Si pasáis por una tienda de CDs os recomendaría que os paraseis en las estanterías donde ponga: Jimmy Hendrix, uno de los mejores guitarristas de su época. Metallica, por su sonido, su melodía, las letras de sus canciones. Por último Children of Bodom, una banda del año 2000 que suena realmente bien.

Inés Chouza, 15 años
    La mejor forma de expresar lo que siento es a través de la música. Para relajarme, soñar, aislarme de todo y de todos, estar conmigo misma, utilizo la música. Y cuando digo música, es en mayúscula, sin despreciar ningún estilo. Por ejemplo, me gusta el pop-rock cuando estoy alegre o quiero divertirme y, sin embargo, escucho música celta o música clásica cuando quiero descansar, estar más de relax o trabajar.
    Creo que todo tipo de música tiene un significado y de lo que se trata es de apreciar las cosas buenas que hay en cada género musical, no de imponer uno al resto creyendo que todo lo demás es malo o no sirve para nada.

viernes, 4 de abril de 2014

los jovenes y los teléfonos celulares


Los adolescentes y los teléfonos celulares









Una de las preguntas más frecuentes que se le hacen a The Online Mom es: ¿A qué edad es apropiado que un niño tenga un teléfono celular? Generalmente, contestamos que no existe la respuesta correcta; la decisión depende de qué tan a menudo se encuentra tu hijo fuera de casa y sin ti, ya sea en el campamento, jugando fútbol o visitando familiares, etc.




Es cierto que, ocasionalmente, niños tan pequeños como de 8 ó 9 años de edad se suben al autobús escolar con sus muy nuevos teléfonos celulares pero, por lo general, después de un tiempo sin tener a quien llamar, los teléfonos terminan almacenando polvo en el cajón de la cocina.




Sin embargo, no hay duda de que la propiedad de un teléfono celular se da cada vez a menor edad. Un nuevo estudio realizado por The Pew Internet Project descubrió que el uso de los teléfonos celulares entre adolescentes se ha incrementado de manera constante desde el 45% en 2004 hasta el 71% en 2008. Asimismo, el estudio encontró que los jóvenes han cerrado rápidamente la brecha entre ellos mismos y los adultos cuando se trata de la propiedad de los teléfonos celulares. La diferencia de 20 puntos en 2004 disminuyó hasta solamente 6 puntos el año pasado.






Entonces, ¿a cuál edad la mayoría de los jóvenes consigue un teléfono? No es sorprendente saber que es más probable que los jóvenes mayores tengan teléfonos celulares que los más jóvenes. Como lo muestra la gráfica inferior, más del 80% de los adolescentes tienen un teléfono cuando llegan a la edad de 16 años. Sin embargo, el estudio Pew descubrió que la mitad de todos los niños de 12 años tienen un teléfono: un gran salto desde el 18% registrado anteriormente en 2004. El mayor aumento en la propiedad ocurre a la edad de 14 años, justo alrededor de la transición entre la escuela media y la preparatoria.











El estudio revisó también cómo se compara la propiedad de los teléfonos celulares entre los jóvenes con otros artículos electrónicos. Mientras que el 71% eran dueños de un teléfono celular:
77% de los jóvenes tenían una consola de juegos*
74% de los jóvenes tenían un iPod o reproductor de MP3
60% de los jóvenes tenían una computadora de escritorio o laptop*
55% de los jóvenes tenían un artículo portátil de juegos


(* El estudio reconoció que, mientras los teléfonos celulares, iPods y otros artículos portátiles tienen la tendencia a ser fuertemente personalizados y ser de "propiedad" de una persona, es difícil hacer lo mismo con las consolas de juego y las computadoras que están disponibles para ser usadas por la familia.)


Aunque el estudio no ayuda mucho para contestar la pregunta de un padre acerca de lo que es correcto para su familia, resulta claro que el reclamo por poseer un teléfono celular se está dando a una edad cada vez más temprana. Para el año 2012, ¡no te sorprenda si esos niños, a la temprana edad de 8 ó 9 años de edad ya están acabándose los minutos!





miércoles, 2 de abril de 2014

discuciones entre jovenes y sus padres?

Peleas entre padres e hijos adolescentes: ¿cómo hacer las paces?


La adolescencia es una etapa difícil no sólo para los jóvenes, sino también para sus padres. Sienten que su hijo ha cambiado bruscamente y temen que nunca vuelva a ser el mismo. ¿Por qué está tan alejado? ¿Qué habremos hecho mal? ¿Nunca más podremos conversar tranquilamente?, se preguntan los padres, y al no encontrar respuesta se angustian, piensan que no hay vuelta atrás y creen que todo está perdido.

Sin embargo, y para tranquilidad de muchos, Andrea Palacios G ., psicóloga infanto-juvenil y magíster en psicoterapia integrativa, sostiene que el distanciamiento con los padres es un proceso que se da en forma natural, y tiene relación con la búsqueda de mayor autonomía. Contrario a lo que la mayoría de los papás cree, “este alejamiento no tiene que ver con que no les importe la opinión de sus padres. De hecho, investigaciones recientes revelan que para los jóvenes sigue siendo prioridad la relación que tienen con su familia”.

 
Un cambio angustiante
 

Para Cecilia, madre de una niña de 17 años, la llegada de la adolescencia de su hija fue traumática. “Siempre fuimos muy amigas, nos contábamos todo, hablábamos tardes enteras de diferentes temas. Pero de repente, Carolina cambió, ya no era la misma niña tierna y cariñosa. Se encerraba en su pieza y no quería hablar conmigo, me respondía con monosílabos. No lograba entender qué le pasaba, traté por todos los medios de saber qué estaba sucediendo, pero no tenía resultados. Cada vez estaba más alejada e incluso llegó un momento en que pensé que nunca más volvería a ser mi ‘niñita’, esa que me abrazaba a cada rato y que compartía sus secretos conmigo”.

Al igual que Cecilia, son muchas las mamás y los papás que sufren esta dolorosa experiencia y que deben enfrentar conductas habituales como peleas, rechazo, descalificaciones y acusaciones de parte de sus hijos.

Según Karen Moënne, psicóloga miembro del equipo de profesionales de PadresOk, para entender este proceso es importante saber que el adolescente necesita tomar distancia de sus padres para lograr su independencia, y uno de los mecanismos que utiliza para realizarlo es la rabia. “Esto le permite tolerar la culpa -por decirlo de algún modo- de la separación, de buscar opiniones propias y no necesariamente sentirse en la obligación de complacer a sus padres como en la infancia. Pero esta especie de ‘odio’ hacia sus papás, expresado en críticas y roces constantes, no es un sentimiento real, sino una estrategia para alcanzar la independencia y lograr construir su identidad personal”.

 
¿Cómo romper el hielo?
 

Los especialistas sostienen que es importante para el adolescente sentir la presencia e interés de sus padres aunque en su conducta manifiesten lo contrario. Por lo tanto, nunca deben darse por vencidos en los intentos de comunicación, aún cuando el joven los rechace. Esto le permite saber que cuenta con ellos para solucionar o enfrentar situaciones más complicadas, pero por el momento necesita resolver sus asuntos de manera personal. Es una etapa pasajera, pero si los padres se dan por vencidos, al final los puentes de comunicación probablemente se hayan cortado.

Andrea Palacios sostiene que el peligro del alejamiento con los padres depende de la intensidad, ya que puede ir de una menor comunicación, hasta casi una nula interacción. Para evitar llegar a extremos la psicóloga plantea que “al igual que en cualquier relación es importante respetar los espacios del otro, es decir, si uno esta ocupado en una actividad social, de entretención o resolviendo algún problema, claramente no es el minuto para que traten de acercarse”.

Agrega que un buen momento para comunicarse con un adolescente son los espacios de conversación que se dan en forma cotidiana, durante las comidas y camino al colegio. La especialista recomienda también realizar actividades recreativas con los jóvenes, “de repente invitarlos al cine, al estadio o a otra actividad que sea de su agrado”. Lo importante es que se sienta querido y acompañado en sus intereses.

 
Ponerse en su lugar
 

Según Andrea Palacios, es importante que los padres no tengan una postura tan crítica respecto a los gustos de los jóvenes, y tratar de respetar y entender cuáles son sus preferencias.

Asimismo, es importante que las conversaciones con los hijos adolescentes no sean un interrogatorio, ya que según la psicóloga, el establecer diálogos de ese tipo o sobre “temas comunes como el colegio, donde están todo el día, obviamente generan rechazo en cualquier persona, no sólo en los adolescentes. A los adultos tampoco nos gusta hablar de nuestro trabajo cuando queremos relajarnos”.

Una buena estrategia es ir turnándose entre la mamá y el papá en la interacción con el hijo. Habitualmente presentan mayores conflictos con uno de los padres, en ese caso, será más fácil que se acerque al adolescente el que presente menor resistencia. Eso sí, siempre y cuando esta interacción muestre que ambos padres están interesados en saber qué ocurre con su vida.

Los especialistas recomiendan atreverse a enfrentar al adolescente aún cuando eso implique ir en su contra.

Por evitar conflictos o roces con los hijos los padres tienden a no expresar lo que opinan o relajan las normas, lo que es percibido por el adolescente como un cierto ‘abandono’ o también una especie de ‘darse por vencido’, por parte de los papás.

Las especialistas sostienen que los límites son fundamentales para que los hijos mantengan el respeto y admiración por sus padres, y así fortalecer la relación.


NADIE GANA EN UNA PELEA ENTRE PADRES E HIJOS ADOLESCENTES


Para muchos padres, educar a un adolescente es como pelear una larga batalla, según lo asevera el doctor Robert Neeldman, quien ha escrito numerosos textos sobre pediatría y es conferencista de temas relacionados con el aprendizaje y la alfabetización. "Son diarias las escaramuzas pero los años pasan sin que se determine claramente al ganador. Como en el caso de las disputas por límites entre países vecinos, la guerra de los padres versus sus hijos adolescentes se origina en los límites: cuál es la línea que divide el control de lo que realmente se hace?", dice Neeldman.

Añade que ambos lados anhelan la paz, pero ninguno de ellos siente que tiene el poder para detener el conflicto. En parte, esto se debe a que ninguna de las partes se inclina por admitir responsabilidad alguna por haber iniciado tal enfrentamiento. "Desde el punto de vista de los padres, la única causa de la disputa es la total irracionalidad de sus hijos adolescentes. Y, por supuesto, los adolescentes ven este punto de la misma manera, pero en reversa. Ambos lados se sienten atrapados", señala el especialista y a continuación describe las tres causas más comunes que no tienen triunfadores entre los adolescentes y sus padres y algunas sugerencias de cómo salir de esta trampa.

Disputas trivialesEstas son batallas sobre temas que realmente no tienen mucha importancia. Los ejemplos incluyen asuntos como el del color del cabello que el adolescente quiere o la frecuencia con que se lavan el mismo, la limpieza de su dormitorio, el estilo de la ropa que prefieren, el que no quiera comer un buen desayuno antes de ir al colegio o su tendencia a dormir hasta el mediodía durante los fines de semana.

"Los padres a menudo sienten que sus hijos adolescentes adoptan ciertos comportamientos tan solo para probar cómo sus padres los resuelven. Ellos temen que si se rinden ante todo, perderán el control total. Desde el punto de vista del adolescente, los padres son simplemente unos tiranos", según Neeldman.

CulpabilidadDice el experto que la meta de una batalla para implicar la culpabilidad es conseguir que el oponente admita que su pésima actitud es la razón de que todo vaya mal. Se puede fácilmente reconocer una de estas disputas cuando se escucha la frase: "Tú siempre...", como por ejemplo: "¡Tú siempre me interrumpes! Tú nunca escuchas lo que tengo que decir". Y la réplica, por supuesto, es lanzar la culpabilidad en retorno de inmediato, como el soldado que lanza una granada: "Bueno no tendría que interrumpirte si alguna vez dejaras de hablar".

Necesidad de estar en lo cierto"No importa cuál sea el tópico, si es la política, las leyes de la física o la forma de hacer huevos revueltos, el punto de estos exabruptos es probar que uno está en lo correcto y la otra persona está equivocada. En medio de estas discrepancias el deseo es ser considerado como una autoridad, alguien que en verdad conoce algo y, por lo tanto demanda respeto", dice el autor. Desafortunadamente, mientras los padres y los hijos adolescentes continúen asumiendo que la otra persona está mal informada o se porta de manera irracional, ellos continuarán también propiciando estas contiendas por siempre y nunca llegarán a un progreso que lleve a la armonía.

Evitar la trampa del ‘nadie gana'
No hay recetas simples para conseguir que las relaciones padres-adolescentes estén completamente libres de tensiones, pero hay algunos principios generales que pueden ser de ayuda:

Establezca sus normas ahora. Para evitar ser presa de disputas triviales, determine los mínimos requerimientos de parte de su adolescente. Por mínimos requerimientos se entiende todo lo que usted quisiera que él o ella haga (por ejemplo, sacar las mejores notas, organizar su dormitorio, hablar siempre con cortesía), en lugar de lo que él o ella necesita hacer para mantener una buena relación con sus padres (ir al colegio y obtener calificaciones que le permitan seguir adelante, no llevar comida a su habitación porque esto hará que los insectos le visiten, no usar términos groseros con sus padres cuando discuten).

"Enfocarse en requerimientos mínimos no significa que se deje de tener esperanzas y creer que su adolescente crecerá y se convertirá en un buen adulto, pero sí significa escoger cuidadosamente las batallas y hacer compromisos cuando sea posible", indica el doctor Neeldman.

Mire hacia delante y no hacia atrás. Para evitar caer en el engaño de la culpabilidad, el enfoque debe estar orientado a lo que se desea que suceda y no a lo que está mal o a determinar de quién es la culpa.

Por ejemplo, en lugar de decir: "Tú nunca me escuchas", intente esta otra frase: "Por favor escúchame ahora". En lugar de decir "Eres un cochino", intente "Quiero que lleves tu ropa sucia a la lavadora en este instante, por favor".

Admita que usted puede estar equivocado.
En lugar de pelear sobre quién tiene la razón y quién no, se debe aceptar desde el comienzo que se están viendo las cosas según el punto de vista propio, en lugar de reñir por hechos objetivos: ("Es verdad, tú no te burlas de todo lo que yo digo"), hay que ir directamente al tema real: ("Me parece que tú te burlas de mí mucho, al menos es lo que siento"). Al hacer esto, dice el especialista, la discusión será sobre los sentimientos paternos que es el punto medular.

Luche con justicia pero hágalo. Si hace un esfuerzo por mantener la cortesía, escuchar sin interrumpir y frenarse para no etiquetar a sus hijos, tarde o temprano sus adolescentes seguirán sus instrucciones y harán lo mismo.

Algunas veces, por supuesto, los padres sí tienen que combatir. Cuando los hijos adolescentes hacen cosas claramente peligrosas, tales como involucrase en drogas, ellos necesitan que sus padres les den su apoyo y logren que dejen ese vicio.

"Al no invertir su energía en cosas y batallas triviales de las que nadie sale triunfando, usted adquirirá más fuerza para manejar cualquier problema realmente serio que se produzca", es la conclusión a la que llega el doctor Neeldman. 

Porque acuden los jovenes a las redes sociales?

Redes sociales y jóvenes

Cuando tenemos una herramienta a la mano, para darle el uso adecuado que nos permita aprovechar sus funciones al máximo es necesario conocerla y usarla con responsabilidad, es decir, utilizarla para lo que fue creada y con la precauciones que nos marque su instructivo.
Pues bueno, algo similar tenemos que hacer con las redes sociales, herramientas disponibles para todo aquel que tenga una dirección electrónica.
Tomemos como ejemplo al facebook un fenómeno mundial. Si bien originalmente se creó para conocer e interactuar con un círculo limitado de estudiantes americanos de la Universidad de Harvard, algo así como un anuario virtual, hoy es toda una bomba. Millones y millones de personas en todo el mundo son actualmente usuarios de esta herramienta y es tal su importancia que como dirían mis hijos: "Si no estas en facebook no eres nadie".
Facebook es hoy por hoy la herramienta por excelencia que no sólo nos mantiene en contacto con los amigos, nos permite además ampliar nuestra lista de amistades, entretenernos con juegos y consulta de diversos temas de interés, es incluso el espacio perfecto para promocionarte profesionalmente.
Quienes han escrito sobre el facebook y su impacto en los jóvenes indican entre sus ventajas el desarrollo de la creatividad e inventiva peculiar, ayuda a mejorar algunas capacidades y algunos procesos mentales inclusive con algunos juegos, y desde luego interviene en la socialización; para los chicos tímidos que no les es fácil hacer amigos esta plataforma es un gran apoyo.

Hasta aquí todo suena bien, el problema es cuando rebasamos los límites o ponemos esa herramienta en manos de quien la usa para darle otro sentido, y nuestros chicos tienden a hacer cosas de ese tipo.
Seguramente ellos saben a grandes rasgos ¿de qué se trata?, ¿para qué sirve?, medidas de seguridad, etc., pero hay alguien muy cercano que esta obligado a saber más, me refiero a nosotros los padres.
Si los padres ignoramos y dejamos a los muchachos solos la herramienta en lugar de servirles puede perjudicarles, para evitarlo tengamos en cuenta que:
Debemos ponerles límites, los chicos se pueden pasar horas tras horas metidos en la red social restándole importancia a sus deberes e incluso olvidándose de ellos.
Ubicarlos. Algunos catalogan al facebook como el medio ideal para promocionarte ante la sociedad, así que desde luego se tiende a destacar lo positivo como una forma de ser aceptado. Debemos enseñar a nuestros hijos a mostrarse y aceptarse como son en todo momento y darle importancia al desarrollo pleno de su personalidad, dentro de un entorno real y físico.
Prioridades. Es impresionante ver como una vez que los chicos entran al "face" se olvidan de todo lo que hay a su alrededor. Porque sí, el muchacho podrá tener gran cantidad de amigos incluidos y estar en contacto continuo con ellos pero ¿qué hay del contacto con su familia?.
Hacerlos concientes de lo que publiquen. Las redes sociales son el medio ideal donde establecer relaciones que sólo buscan una satisfacción inmediata, esto los vuelve más insensibles, simplemente se enfocan en ellos y pasarla bien.
Hoy en día los jóvenes ven a facebook por ejemplo como el principal confidente de sus relaciones, a tal punto que a través de este medio se puede llegar a entablarlas o terminarlas sin importar el daño que esto cause a terceras personas; permiten que los demás opinen cuando esto solo es asunto de dos. Dicen que los chicos prefieren ahora terminar por el facebook porque esto les da seguridad, yo creo que es por cobardía e irresponsabilidad.
Finalmente como dicen por ahí, la herramienta por si sola no tiene ningún efecto, lo que la convierte en algo positivo o negativo va a depender del uso que le demos así que:
- Antes de que nuestros hijos tengan permiso para tener su perfil, deben hacer un borrador donde anoten que es lo que quieren que los demás sepan de ellos, ya nosotros consideraremos que es conveniente, por su seguridad, que poner y que no. Lo ideal sería no colocar nada que los ponga en riesgo ni arriesgue a sus amigos, como teléfonos, direcciones físicas, fotos, videos, etc.
- Es necesario estar informados, no vale la excusa de que a ti por ser papá o mamá no te acepto como amigo, si no tienen nada que esconder ¿porque impedir el acceso?. Total, si les avergüenza que como padres hagamos comentarios en su "face", nos abstenemos pero eso no quita que estemos al pendiente de ellos.
- Es muy importante asegurarnos que nuestros hijos tengan acceso privado a su perfil, cuidar que sólo incluyan a aquellos con los que verdaderamente vayan a tener una comunicación más o menos constante, o que conozcan mejor.
- Entre más información se tenga esparcida por allí, más riesgo corre porque no sabemos a que manos llegue, así que no es necesario que los chicos estén suscritos a varias redes sociales, con una es más que suficiente para sentirse parte del rebaño.
A estas alturas de la vida en que nuestros hijos quieren estar a la vanguardia con los avances tecnológicos, no nos queda más que seguirles el ritmo y ponernos a investigar para orientarlos y hacerles ver que toda herramienta por muy simple o atractiva que parezca, se requiere de conocimiento y conciencia para su buen uso.

Cambios en los jovenes ¿porque?

El humor cambiante de los adolescentes es una de las quejas más frecuentes de sus padres. Cuando entran en la pubertad los chicos y las chicas pasan de la alegría a la tristeza en segundos o del aburrimiento a la diversión en unos pocos minutos. De pronto son los seres más felices de la Tierra e instantes después no hay nadie en el universo más desgraciado que ellos.
Los constantes cambios emocionales son agobiantes para los adolescentes pero también son muy difíciles de soportar para quienes conviven con ellos. Pero esos vaivenes emocionales no tienen porqué ser constantes, ni tan frecuentes ni tan insoportables. Con una serie de claves podemos, primero aprender a convivir con ellos y, también, conseguir que sean menos frecuentes y extremos.
Información
El primer aspecto importante es saber a qué se deben. Teniendo información suficiente sobre sus causas podremos entenderlos mejor y combatirlos. Los cambios de humor de la adolescencia tienen dos causas, una de ellas es física y la otra es psicológica.
Causas físicas
Al comienzo de la pubertad, que suele ocurrir a partir de los diez años, empiezan a producirse en las chicas y los chicos cambios hormonales. Sus organismos comienzan a producir grandes cantidades de hormonas sexuales: estrógeno y progesterona en las chicas y testosterona en los chicos. Esas descargas hormonales son las que irán provocando los profundos cambios sexuales en nuestros hijos y, a la vez, causan, en parte, las alteraciones emocionales.
Causas psicológicas
A la vez que trabajan las hormonas, todo en el mundo de los adolescentes está en proceso de cambio: su cuerpo, su mundo, su mente, sus relaciones. Están dejando de ser niños pero aún no son adultos y eso conlleva una inestabilidad emocional que también provoca esos frecuentes cambios de humor.
Causas cerebrales
Investigaciones científicas recientes han descubierto, además, que los cambios que con la pubertad se producen en el cerebro de los adolescentes les impiden reconocer inmediatamente las emociones de otras personas, con lo que su inestabilidad se hace mayor. Según ha descubierto el doctor Robert McGivern de la Universidad de San Diego, ese proceso de cambio en las conexiones cerebrales -esas que nos permiten pensar- de los adolescentes solo se ajusta hacia los 18 años.
Tú puedes ayudarle
Una vez que sabes ya porqué le ocurre eso a tu hijo adolescente, plantéate que tú puedes ayudarle a reducir esos cambios de humor o, al menos, a hacerlos más llevaderos para toda la familia. Para que él o ella se sienta mejor y pueda tener mayor control sobre sus sentimientos puedes mostrarle una serie de recursos:
  • Hazle saber que no está solo. La función de los padres durante la adolescencia es muy importante ya que en esta etapa de la vida los seres humanos somos muy vulnerables desde el punto de vista psicológico. Es importante que nuestros hijos sepan que estamos a su lado. Y es crucial que pasemos suficiente tiempo con ellos. Para disminuir un poco esa vulnerabilidad, explícale a tu hijo adolescente las causas de sus cambios de humor. Y cuéntale que son normales, que le ocurre a casi todas las personas y que también te pasó a ti durante tu adolescencia.
  • Consigue que hable de lo que le ocurre. Es muy importante el desahogo. Seguro que tú hijo o hija adolescente hablará mucho con sus amigos pero también es bueno que hable contigo y te explique cómo se siente. Permítele igualmente que muestre sus sentimientos, explícale que llorar es tan bueno como reír cuando a uno le hace falta.
  • El deporte ayuda. Hazle saber que el ejercicio físico es una fantástica válvula para regular las emociones. Las hormonas que se producen en el organismo tras la práctica de actividades deportivas son magníficas para reducir la tensión y mejorar el estado de ánimo. Así que alienta a tu hija o hijo adolescente para que practique deportes.
  • Descansar bien es fundamental. El organismo necesita siempre su dosis de descanso pero durante la adolescencia, cuando los cambios son tan profundos, aún más. Explica a tu hijo adolescente que el cansancio le provocará aún más irritación o tristeza.

Si consigues que tu hija o hijo adolescente siga estos consejos verás como su vida, y también la del resto de la familia, se vuelve más fácil. Asumir que los cambios de humor son normales es el primer paso para que todo sea más sencillo. Pero los padres de los adolescentes deben estar atentos a esos cambios de humor, aunque son normales en prácticamente todos los chicos y chicas es necesario vigilar si esas alteraciones emocionales son excesivamente profundas. Si fuera así, podríamos estar ante algo más grave, como una depresión y en ese caso sería imprescindible buscar ayuda médica.
 El humor depende de una hormona llamada serotonina. Como en la adolescencia se segregan muchas hormonas, es posible que algunas de éstas (como la serotonina) se desequilibren y así se producen los cambios de humor..
.por que en ese momento las hormonas esta revolucionadas, ademas el dejar de ser un chico a pasar a ser adolescente es un cambio que a algunos les cuesta aceptar, los cambios de humor son totalmente normales y a todos nos ha pasado. 

Los cambios hormonales de la adolescencia

La adolescencia es una de las etapas del desarrollo humano más complejas.La adolescencia inicia entre los 10 y los 14 años y continúa hasta los 20, y es un periodo en el que preocupan infinidad de cosas, desde el acné hasta los problemas financieros. Además, es común que los jóvenes resientan la protección excesiva de sus padres, situación que normalmente deriva en discusiones. Las hormonas de la pubertad suelen causar cambios en el humor, y ello ocasiona en los adolescentes incomodidad o exaltación ante las cosas que no solían alterarlos.
El cuerpo se convierte en algo nuevo que debe ser observado:
Las sesiones de espejo se hacen interminables, cualquier cambio se convierte en un contratiempo y comienzan las reflexiones y los incesantes cuidados corporales para aceptarse y ser bien visto por los demás. El adolescente percibe una apariencia física diferente: los rasgos infantiles dan paso a un cierto desgarbo y desproporción en las formas corporales. De pronto, los niños se topan con un cuerpo extraño y deben acomodarse a la nueva circunstancia: se ven dentro de una anatomía casi adulta que les resulta ajena y les inquieta sobremanera.
El descubrimiento de la sexualidad conduce a la exploración del placer  que produce practicarla

Hoy, pocos adolescentes ven el sexo como algo perverso o pecaminoso. Sin embargo, los padres ven este despertar sexual como un problema de moral. Al respecto, los especialistas consideran que esta percepción frena la implantación de una educación sexual eficaz. Prohibir drásticamente o condenar las relaciones sexuales propicia que las realicen con conciencia de culpa, que no soliciten la información necesaria y que corran riesgos. Es mejor prevenir por medio de la información adecuada.
Nuevos conflictos
Como los padres se sienten en una etapa crítica y piensan que sus hijos se les escapan de las manos, es común que surjan pleitos debido a asuntos más bien triviales, como el cabello largo, la costumbre de vestir con ropa sucia o rota, el incumplimiento de horarios y normas ya establecidas, o negativa a salir de paseo con los papás.
Los cambios hormonales de la adolescencia
El primer paso siempre es el diálogo racional y amistoso
Cuando al respecto de los cambios propios de esta etapa, algún aspecto del comportamiento de tu hijo o hija te preocupe, lo mejor es hablar con él o ella y entender su curiosidad, su insatisfacción y su necesidad de independencia. Recuerda que cada caso es diferente y que los especialistas te ayudarán a encontrar la solución más satisfactoria.